Sobre “matar el nervio” o Endodoncia ya hemos hablado en una entrada anterior.

No obstante, en este post lo que me gustaría es explicar varios de los términos relacionados que tanto pacientes como dentistas usamos en el diagnóstico y tratamiento de las patologías asociadas al nervio del diente.

Al “matar el nervio” nos referimos de una manera coloquial al tratamiento del o de los conductos internos del dientes donde reside el nervio o tejido pulpar.

Pero el tejido pulpar o pulpa dental no sólo tiene nervios en su interior.

También contiene capilares sanguíneos que discurren por el interior del diente lo que permite que los nutrientes y el oxígeno alcancen la dentina donde se encuentran las células llamadas odontoblastos.

Aspecto del interior del diente tras un tratamiento de Endodoncia. Se puede apreciar el relleno de los conductos interiores (color rosa) colocado tras la desinfección de las raíces.

En realidad el término “matar el nervio” no es muy adecuado…

Llegamos a encontrarnos con contradicciones como la de “matar el nervio” cuando este ya está muerto. Efectivamente el tejido pulpar puede estar necrosado, es decir, con todas sus células muertas, por lo que al final, más que “matar” lo que pretendemos es desinfectar el interior del diente.

Otro de los términos ampliamente utilizado y que tienen que ver en este campo de la Endodoncia es cuando hablamos de que un “diente tiene infección”.

Esto se da en dos situaciones clínicas: cuando el “nervio está muerto” en un diente que no ha recibido tratamiento, o cuando la endodoncia ya se ha hecho previamente pero sin obtener el resultado deseado.

En ambos casos, más allá de que se presente dolor o hinchazón de la encía o de la cara, lo que se suele apreciar en la radiografía es un oscurecimiento (radiolucidez) del hueso, normalmente alrededor de la raíces del diente afectado.

El oscurecimiento alrededor del ápice de la raíz del diente desaparece con el tiempo tras el tratamiento de Endodoncia.

Dicho oscurecimiento es la que muchas veces se llama “infección o quiste”. El término de infección es más vago y amplio pero podríamos decir que más adecuado que el de quiste. El quiste es un entidad específica que además no es tan frecuente como se podría pensar.

No es correcto llamar quiste a todo oscurecimiento radiográfico alrededor de las raíces de un diente, pues realmente hasta que no se estudie bajo un microscopio no vamos a saber de qué entidad patológica se trata.

Aunque yo no soy muy forofo de la imprecisión terminológica en mi profesión, son términos que se usan con bastante frecuencia entre los pacientes y algunos dentistas, seguramente estimulados por el afán de favorecer el entendimiento por parte del paciente.

No obstante, yo soy de los que piensan que el paciente debe recibir la información más detallada y precisa posible. En el mundo actual, la información precisa y fehaciente es de los activos más valiosos que tenemos.