Hace algunos meses, Aitor Sánchez, dietista, nutricionista, divulgador y tecnólogo alimentario, fue entrevistado en un programa de RNE muy interesante sobre lo que la sociedad actual percibe como «Dieta Mediterránea».

El título es cuanto menos indicativo de lo que está pasando.

Y es que efectivamente el uso indiscriminado del término «mediterráneo» en muchos productos provoca inconscientemente en el consumidor una pérdida de su valor y definición original.

Son varios los productos altamente procesados y bebidas alcohólicas que se han querido asignar el concepto «mediterráneo» intentando «blanquear» sus debilidades culinarias cualitativamente hablando en materia nutricional.

El alcohol en ningún caso debe relacionarse con la dieta mediterránea desde el concepto de salud.

El alcohol ya hemos recordado que tiene unos efectos negativos sobre la salud en general y en concreto sobre la salud oral.

La Dieta Mediterránea son frutos secos, frutas, semillas, verduras, aceite de oliva, y legumbres.

Los cereales, los lácteos, las carnes y pescados también tienen cabida, por supuesto. ¡¡Pero no son los protagonistas en este caso!!

La dieta mediterránea también incorpora el concepto de «cantidad» pues no es lo mismo comerse un puñado de nueces que una bolsa entera de cuarto de kilo. La nuez es, por supuesto, un alimento saludable, pero si se consume en exceso, como casi todo en la vida, es posible que sea más perjudicial que beneficioso.

Como dice Aitor Sánchez, se ha abusado del término de «Dieta Mediterránea» y es importante volver al concepto original. Un concepto en el que también deben incluirse la moderación y el control de la cantidad.

¿Pero qué relación existe entre la Dieta Mediterránea y la salud oral?

¡Pues resulta que sí existe una relación! La boca vuelve a ser protagonista cuando se habla de salud general.

En un estudio reciente se han investigado los posibles beneficios de la «Dieta Mediterránea» en pacientes que presentaban gingivitis (inflamación gingival). La población investigada no es muy amplia, tan solo 41 individuos. No obstante, el estudio tiene un sistemática muy disciplinada y se obtienen resultados interesantes.

Los pacientes que recibieron la «Dieta Mediterránea» durante 6 semanas obtuvieron unos índices de presencia de gingivitis menores que los pacientes que mantuvieron su dieta habitual.

Y lo que resulta más interesante es que los pacientes que presentaban menor incidencia de gingivitis lo hacían independientemente de los niveles de placa bacteriana que presentaban. Esto es muy importante, porque explica que la respuesta del individuo no siempre es acorde a la carga bacteriana existente. Es decir, además de las bacterias, existen otros factores que predisponen al desarrollo de la inflamación gingival. Estos factores son propios del individuo.

Una vez más, se demuestra que comiendo saludable, nuestro cuerpo se mantiene saludable y esto se expresa, en la salud de las encías como no podía ser de otra manera.

No quiero despedirme, pero no sin antes decir que el deporte y el movimiento son imprescindibles, para que junto a una adecuada nutrición, nuestro cuerpo se mantenga lo más saludable posible.