El empaste de un diente, también conocido como obturación, se realiza principalmente cuando el diente ha sido afectado por una caries.

Caries en premolar. Véase el oscurecimiento de la lesión.

Para entender el objetivo terapeútico de una obturación tenemos que saber antes qué es una caries. La caries son un sucesión de bacterias que van penetrando en el diente, superando uno tras otro los diferentes tejidos que se encuentran: esmalte, dentina y pulpa dental (nervio y capilares sanguíneos). El resultado final de un diente que está careado es un diente que está agujereado de alguna manera. Por lo tanto el objetivo de realizar un empaste u obturación, es el de limpiar la lesión de caries y reconstruir el diente que se haya perdido, sellando el agujero de manera que impidamos la nueva penetración de bacterias en su interior.

Para ello se utilizan una serie de materiales que vamos a repasar.

Para conformar la cavidad a alta velocidad.
Para conformar y limpiar la cavidad a baja velocidad.

Tras limpiar bien la caries, mediante instrumentos rotatorios (turbina y contrángulo) procedemos a una desinfección química del “agujero” resultante, con diversos desinfectantes.

Una vez tenemos el agujero bien limpio y desinfectado, en algunas ocasiones, se necesita encofrar el diente para permitirnos devolverle la forma original que tenía, a través de los materiales de empaste que vamos a usar.

Ácido para grabar la superficie del diente y crear microrentenciones.

Posteriormente y como primer paso, utilizamos un gel de grabado ácido (Ácido Ortofosfórico). Este ácido va a penetrar en cierta medida en los tejidos del diente (esmalte y dentina) con lo que se van a formar microrentenciones en ellos.

Adhesivo que va a unir el diente a la resina del empaste.

En esas microrenteciones creadas, una vez bien seco el diente, procedemos a colocar el adhesivo. Este producto va a penetrar en esas microretenciones y se va a pegar al diente de una manera química y mecánica.

Resina compuesta o composite, en este caso de consistencia fluida.

A su vez, este adhesivo se va a pegar químicamente al material de empaste que se va a utlizar en último lugar: las resinas compuestas o composites. Con este último material vamos a rellenar todo el hueco que ha quedado y vamos a devolverle la forma original que tenía el diente. Es un material moldeable, que requiere de ser aplicado en pequeñas capas y endurecido con la ayuda de luz halógena o LED (azul).

Una vez endurecida la última capa de composite, se procederá al pulido del mismo para darle un brillo similar al del esmalte y una superficie lisa que no moleste, al tacto de la lengua por ejemplo. Cabe recordar que el empaste, además de devolverle la forma y color originales que tenía el diente, debe de adecuarse también a la masticación, de manera que tiene que encajar con los dientes de arriba o de abajo, según sea el diente tratado.

En este vídeo podréis ver las diferentes etapas en la realización de un empaste dental.

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