El autotrasplante dental consiste en colocar un diente en posición de otro en el mismo paciente.

El ejemplo más sencillo de entender es cuando tenemos que quitar una muela. Un diente donante muy común en estos casos es una muela del juicio. Tras extraer la muela afectada, extraemos la muela del juicio y la colocamos en la posición de la muela afectada que hemos extraído. De esta manera lo que vamos a obtener es una muela del juicio colocada en la posición de un primer molar por ejemplo.

También se pueden hacer autotrasplantes en dientes ausentes (agenesias dentales) o que no han erupcionado desde niños quedándose anclados en el hueso maxilar (dientes incluidos).

¿Y cómo es posible si los dientes no tienen la misma forma?

Pues en este punto tenemos que hablar en primer lugar de la forma (anatomía) de la raíces y en segundo lugar, de la anatomía de la corona del diente.

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La forma de la raíces debe ser compatible. Hay que conseguir que las raíces encajen lo máximo posible en el hueco o alveolo que deja tras de sí el diente que se extraer. Esta es la principal limitación para indicar el autotrasplante dental. Cuando se prevé que no va a haber compatibilidad entre el hueso receptor y el diente donante, el tratamiento tendrá que desestimarse.

Por otro lado, el diente que autotrasplantamos debe tener una anatomía de la corona compatible con el hueco entre dientes que queda. Esta compatibilidad no es tan importante como la que tiene que existir entre las raíces. En el caso de que exista demasiada discrepancia entre la corona del diente que extraemos y la del diente que trasplantamos, se puede cambiar con algún tipo de tratamiento restaurador, como por ejemplo, una funda o una incrustación. De hecho, suele hacerse en casi todos los tratamientos de autotrasplante dental.

Los autotrasplantes dentarios son tratamientos antiguos que llevan en la Odontología desde los años 60.

Son tratamientos que desde siempre han funcionado muy bien en niños pero que en los últimos años se han empezado a encontrar resultados bastante satisfactorios en adultos también. Se reportan porcentajes de éxito entre el 81 y el 98,2% en adultos 5 años.

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Al poder reemplazar un diente perdido con otro diente natural el resultado obtenido presenta unas ventajas evidentes frentes a otras opciones protésicas como por ejemplo, los implantes dentales y las prótesis fijas convencionales.

El fenómeno por el cual este tratamiento funciona es porque se restaura la inserción del diente a través del ligamento periodontal. Vienen a ser unas fibras elásticas que insertan las raíces de los dientes al hueso alveolar, maxilar o mandíbula. De esa manera los dientes no se caen y se les dota de una percepción masticatoria especial.

El poder restaurar esa inserción ligamentaria es el principal motivo por el cual el autotrasplante dental funciona y resulta una solución tan interesante de recomendar a los pacientes a los que se les tenga que extraer un diente.

No se siempre se puede hacer o está indicado. Será necesaria una consulta con el odontólogo para que valore las opciones.

En nuestra clínica de Alicante, yo, Guillem Esteve Pardo realizo este tratamiento desde hace varios años. ¡Aunque vayas a perder un diente, en ocasiones, todavía es posible sustituirlo por otro diente natural!